El legado de la Revolución Industrial

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La Revolución Industrial fue una transformación histórica trascendental que cambió el mundo de una manera nunca vista y que sentó las bases de nuestra sociedad actual. No voy a negar que, como en cualquier proceso revolucionario, comportara consecuencias negativas; ahora bien, considero que los efectos positivos a largo plazo superan con creces a los negativos ya que gracias a las “penurias que algunos sufrieron” durante este proceso, los países crecieron económicamente y se han mejorado las condiciones de vida de la sociedad actual. Pero, ¿qué efectos tuvo la revolución industrial? ¿Qué impacto tuvo en la sociedad? A continuación exploraremos el legado positivo que nos ha dejado este proceso en el mundo actual.

La principal consecuencia de la Revolución Industrial fue el impulso que experimentó el mercado y la economía, que pasó de una economía agraria de subsistencia a una industrial de mercado. En esto jugó un papel destacado la máquina de vapor de Watt que permitió un aumento de la producción descomunal con un coste de personal muy bajo. Esta mecanización de la producción, aumentó la producción, lo que deriva en una bajada de precios. La producción en masa creo el mundo material en el que vivimos y permitió que cosas que antes era disfrutadas por una selecta minoría eran ahora accesibles para todos. Hoy, el poder tener diez pares de zapatos en tu armario es gracias a que Inglaterra puso los cimientos del mundo material moderno en el que vivimos.

Como se producía mucho, hubo un exceso de oferta y ese excedente permitió que Inglaterra abriera sus puertas al mercado internacional. Por tanto el mercado paso de desarrollarse en una escala provincial a otra más amplia. En esa época los servicios y el dinero se movían en todas direcciones sin tener en cuenta las fronteras nacionales. Compraban donde estaba más barato y vendían donde estaba más caro. ¿Os suena de algo? Efectivamente, una de las causas “positivas” de la revolución fue la globalización. He puesto “positivas” entre comillas ya que existe gran controversia ya que algunos se benefician mientras que otros no, pero esto considero que no viene al caso.

Bien, tampoco me voy a extender demasiado en lo relativo a lo económico ya que, como dijo Hobsbawn, la Revolución Industrial no fue un simple proceso de adicciones y sustracciones, es decir, no fue una mera diferenciación entre el coste de producción y el precio de venta, sino que este proceso revolucionario fue mucho más complejo: un cambio social fundamental que transformó la vida de los hombres de un modo irreconocible.

Fue gracias a este proceso revolucionario que hoy en día puedo, a las 7:35 de la mañana, coger el ferrocarril en Sant Cugat y estar en Barcelona en tan solo 15 minutos. Y es que fue durante la revolución que Stevenson inventó la locomotora, que derivó en la aparición del ferrocarril y que permitió ir de un lugar a otro con una rapidez nunca vista.

La Revolución Industrial impulsó además las innovaciones médicas y científicas. Antes no se sabía de done venía la enfermedad ni como curarla pero gracias a los progresos que comportaron la revolución se creó la medicina moderna y se progresó mucho, no solo en el campo de la medicina, sino en el campo de la ciencia en general. Cabe destacar la aparición de la electricidad, durante la Segunda Revolución Industrial, que hoy en día es absolutamente vital.

Supuso también una modernización de las ciudades. Durante la revolución se dieron varios cambios urbanos: las ciudades crecieron enormemente, con barrios nuevos, medios de transporte surgidos de la Revolución Industrial (tranvía, metro…) y servicios tales como hospitales y escuelas. La burguesía además disponía de mucho tiempo libre así que impulsó la creación de lugares de ocio. ¡Si no hubiera sido por la Revolución Industrial las ciudades actuales no dispondrían de todos los lugares, como cines y teatros, de los que dispone actualmente! La verdad fue que las ciudades experimentaron una transformación muy drástica, claramente hacia bien.

Está claro que, como todo proceso revolucionario, la revolución industrial también tuvo su lado oscuro. No ignoro ni el trabajo infantil ni las duras condiciones de trabajo de los obreros. Pero pienso que a pesar de las penurias que sufrieron las clases trabajadoras, de las que ha hablado mi compañera, a la larga esas condiciones insalubres tuvieron un efecto positivo en la sociedad. Fue debido precisamente a esas condiciones laborales, que surgieron movimientos sindicales de protesta de la clase obrera, que a largo plazo provocaron las transformaciones laborales de las que todavía hoy disfrutamos y permitieron que los trabajadores ahora gocen de ciertos derechos. Gracias a estos movimientos de protesta hoy en día la jornada laboral es menor, hay más días de fiesta, tienes derecho a la baja… Además consiguieron un aumento de salario, lo que hizo que la clase media emergiera.

Otro efecto negativo que puede ser enfocado desde el lado positivo es el de la guerra. Hubo quienes aplicaron el principio de la industrialización en el tema de la guerra. Pues bien, sin la guerra moderna hoy en día no tendríamos la humilde lata de alubias (inventada por los franceses), ni tampoco la lata de conservas, patentada en 1810. Y es que la guerra es paradójica: de la destrucción viene la creación. Gracias a ella surgen nuestros peores, pero también los mejores inventos: ¡como viajar por el espacio!

En este ensayo hemos podido observar que los efectos más positivos de la revolución industrial fueron a largo plazo, ya que sentó las bases de nuestra sociedad actual. Muchos de los cambios surgidos en la revolución industrial se trasladan hasta la actualidad de forma más o menos acentuada. Sin ella no existirían ni el coche, ni el ferrocarril, ni la electricidad, ni el teléfono, ni existiría tampoco este mundo material en el que nos encontramos. También se produjeron avances en la medicina que mejoraron la calidad de vida. Y es que el germen de la sociedad actual fue este proceso revolucionario. Ahora bien, lo que me planteo es, al igual que Claude Fohlen, lo siguiente: ¿la revolución industrial ha acabado?

Fdo. Alex Pont Grau

1 Comentario

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  1. hcoakhouse2

    Genial, Alex. Está muy bien. Las ideas muy claras y muy bien escritas. Todo un acierto haber utilizado a Claude Fohlen y a Eric Hobsbawm (que desgraciadamente nos dejó hace poco más de un mes) como argumentos de autoridad. También manejas bien la contraargumentación, al mencionar que “la Revolución Industrial tiene cosas negativas, pero…”. Valoro positivamente los ejemplos que has puesto (el de los zapatos es muy llamativo) y haber aplicado las consecuencias positivas a algo personal (coger el tren desde Sant Cugat). Tienes un 10.

    Sr. Barroso.

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